Snapchat anunció el 31 de julio que recorta el alcance del vídeo IA sin intervención humana en Spotlight, su sistema de recomendación de clips virales. Solo se recomienda contenido con curaduría humana visible.

La plataforma no prohíbe la IA: los creadores siguen pudiendo usar sus herramientas para editar o mejorar un plano. Lo que cae del algoritmo es el vídeo sin ninguna intervención humana reconocible.

Snapchat lo enmarca como una defensa de creatividad auténtica de personas reales, perspectivas originales y narrativa personal frente al vídeo sintético sin firma.

El movimiento no es aislado. LinkedIn, YouTube, Meta y Substack aplican ya frenos parecidos contra lo que la industria llama AI slop: vídeo o imagen generado en masa, sin curaduría, que satura el feed.

Para Ana esto pesa justo cuando el vídeo cien por cien sintético empieza a rendir en alcance, como el caso viral de Miami en miniatura que superó a MrBeast en Instagram la semana pasada. Ese tipo de pieza puede perder distribución en otras plataformas a partir de ahora.

Lo que Snapchat no aclara: dónde traza la línea entre editado con IA y generado con IA. Un vídeo con voz clonada y fondo generado, pero grabado con cámara real, no tiene criterio publicado.

Qué hacer esta semana: si Spotlight es canal de distribución, conviene mezclar cada pieza con un elemento grabado real, cara, voz o localización, antes de publicar. La curaduría humana visible vuelve a ser un requisito de alcance, no solo de marca.