Ricoh GR Europe y Xtra colaron IA sin avisar en marketing de producto esta semana. Ricoh GR Europe publicó un artículo de blog sobre fotografía nocturna con imágenes que cuatro detectores de IA marcaron con más del 95% de confianza. Xtra hizo lo mismo en el press kit de su gimbal Muse 2 Pro: incluyó vídeo generado por IA junto a más de 20 clips reales, sin declarar cuál era cuál. Ricoh retiró las imágenes el 24 de agosto pero dejó el texto.

Las imágenes de Ricoh fallan en los detalles que delatan la IA: la miniatura muestra la cámara GR pegada al ojo, un gesto imposible porque el modelo carece de visor. No hay crédito de fotógrafo, un hueco que en fotografía de producto siempre se llena. El vídeo de Xtra mezcla un caballo, un coche rosa y la Casa Blanca sin ningún hilo narrativo que sostenga la pieza como anuncio de producto real.

Esto no es una condena de la IA en marketing de producto: es una condena de esconderla. La comunidad fotográfica identifica el patrón rápido —fue Giulio Sciorio quien destapó el caso de Ricoh en Threads— y el coste reputacional cae sobre la marca, no sobre la herramienta. Para una marca que vende óptica y precisión, publicar imágenes que no superan un detector de IA es un problema de credibilidad de producto, no solo de estética.

Antes de publicar cualquier pieza generada con IA en marketing de producto, pásala por al menos un detector y decide si se declara. Si el output no aguanta el escrutinio de tu propia comunidad técnica, no sale. La regla es simple: declarar cuesta una línea de texto, ocultarlo cuesta la credibilidad de la marca.