Los menús de restaurante generados con IA empiezan a parecerse todos entre sí: platos perfectamente simétricos, luz pareja, cero imperfección. TechCrunch documenta el fenómeno con expertos en modelos de difusión.
La causa no es un fallo puntual: los modelos se entrenan para minimizar la distancia con la media de su corpus. Cuanto más "agradable" se optimiza una imagen, más se parece a cualquier otra imagen optimizada igual.
Alex Lisle, de Reality Defender, lo resume así: buena parte de este material recuerda a un menú de cadena de 2015, porque ese fue el corpus del que aprendió el modelo.
Para marca esto es una alerta directa: un output "bonito" no es lo mismo que un output propio. Si tu competencia usa el mismo generador con el mismo prompt genérico, el resultado visual converge.
Antes de meter un plato o un producto generado con IA en un catálogo, compáralo con la competencia del sector. Si no distingues cuál pertenece a quién, no vale como pieza de marca: hace falta dirección de arte encima del prompt.
