Kling AI publicó el 10 de octubre un caso de uso de personajes consistentes en su propio blog, firmado por la creadora coreana 서오키 (Oasis), que probó Kling 4.0 en tres escenarios: una escena de bañera con un pato gigante integrado en un plano de estética de los noventa, una secuencia que debía enlazar tres fotos distintas de la misma mujer sin cortes visibles, y un gato que alterna entre imagen real y animación. Es contenido publicado por la propia Kling, no una prueba independiente.
En el primer test, el modelo mantuvo el rostro y la ropa del personaje mientras integraba al pato en el espacio sin romper la escena. En el segundo, Kling 4.0 generó el movimiento y el encuadre que faltaban entre las tres fotos sueltas, sin disolución ni efecto de morphing entre ellas, y la cámara construyó ángulos razonables sin que la creadora especificara cada plano. En el tercero, el gato cambió de estilo real a animado y viceversa conservando la forma y el movimiento del personaje en cada transición.
Para un creativo que trabaja con continuidad de personaje, mascotas de marca, avatares recurrentes, series con el mismo protagonista, esto reduce el número de tomas sueltas que hay que grabar o generar por separado. La técnica que describe la creadora es pedir reacciones sutiles en vez de dramáticas, dejando que lo irreal conviva con la rutina del personaje en vez de interrumpirla. Lo que el blog de Kling no dice: la propia autora señala que la sincronía de diálogo, los efectos de sonido y el control granular de la actuación siguen mejorando, es decir, no están resueltos.
Antes de llevarlo a una pieza de marca conviene probar transiciones multi-imagen con material propio, fotos de producto o de personaje real, para ver si el enlace entre tomas aguanta sin distorsión. Y tratar el resultado como punto de partida, no como entrega final: la propia creadora lo valora como una prueba subjetiva, sin comparativa frente a otros modelos.
