YouTube encargó a NRG una encuesta entre casi 700 personas de 14 a 44 años que subieron vídeo en el último año: el 61% quiere insertarse en vídeos con IA, en escenas que nunca grabó, y el 72% de quienes ya usan IA en vídeo o imagen se ha metido a sí mismo en el resultado.

Los ejemplos que cita el informe van del profesor de gimnasia que se ve como superhéroe al aspirante a diseñador que anima su boceto, pasando por quien se inserta en una escena de videojuego. YouTube llama a esta gente "autores de IA": no piden una pieza nueva, piden protagonizarla.

Para una marca, esto cambia el brief del testimonial o del cameo espontáneo: el protagonismo del cliente, del empleado o del propio fundador deja de depender de agenda y plató, y pasa a depender de cuánto vídeo o foto de esa persona exista ya para entrenar su doble generado.

El estudio no dice con qué apps concretas se hace esto, así que antes de prometerlo en una campaña conviene probar primero con material propio -no con el de un cliente- cuánta fidelidad da insertar a una persona real en una escena generada, y hasta qué punto se nota el truco.